29/10/08

Algo huele a podrido en la política catalana


Algo huele a podrido en la política catalana, y aun habrá gente que se escandalizará de la elevada abstención en los procesos democráticos de este pequeño país, ya sean elecciones municipales, a la Generalitat o un referéndum, y acusarán a los abstencionistas de ser antidemocráticos. Según esta noticia de El Periódico, CiU y PP se han echado atrás en su intención de fiscalizar los gastos del Parlament de Catalunya. Esta iniciativa surgió a raíz de la polémica del coche oficial de Ernest Benach. Pero, a la hora de la verdad, la oposición ha desaparecido. Además de controlar el gasto en coches oficiales, también se pretendía controlar otros gastos del Parlament que actualmente permanecen opacos, como el gasto en viajes.

CiU probablemente teme que alguien le recuerde los numerosos gastos de difícil justificación que se produjeron durante sus 23 años de mandato. El PP de la Comunidad Valenciana está cometiendo los mismos escándalos con los coches oficiales que el tripartito catalán y sus escándalos en Baleares no le permiten dar demasiada lecciones de manos limpias. Para ERC la defensa ante cualquier ataque es siempre la misma: la derecha españolista que nos quiere hacer daño. Con esta excusa tan sencilla son capaces de justificar cualquier derroche de recursos públicos. A Iniciativa le podrían recordar el dinero que el conseller Saura se gastó en adaptar la Conselleria de Interior a los principios del feng-shui. El PSC tiene un historial interminable de despilfarro en el ayuntamiento de Barcelona.

La decisión de CiU y PP constata el abandono que los catalanes sufren por parte de la clase política. Queda claro que nadie va a controlar el despilfarro de recursos públicos. En plena crisis económica, con expedientes de regulación casi a diario, tendremos que seguir soportando como se malgasta el dinero público en casos como:

  • los 31 millones de euros en informes de dudosa utilidad encargados a familiares o ex altos cargos de la Generalitat.
  • el coche "tuneado" de Ernest Benach, presidente del Parlament.
  • Las embajadas catalanas en el extranjero. En alguna de ellas se practica incluso un insoportable combinación de despilfarro + nepotismo, como en la de París, donde Carod-Rovira colocó a su hermano.
  • Las inútiles y carísimas campañas institucionales de la Generalitat, como la de “Som-hi”, o las del Ayuntamiento de Barcelona (“Barcelona batega”, “Visc a Barcelona”, etc).
  • El enorme gasto en taxis de lujo para altos cargos de la Generalitat.
  • La gigantesca e imparable deuda de TV3