29/01/08

Privatización de servicios públicos y despilfarro (1)

La privatización de servicios públicos proporciona uno de los mejores ejemplos de despilfarro.

Un caso ilustrativo lo tenemos en la privatización de ciertos hospitales de Madrid (ver noticia).

Algunos datos:
  • la construcción del hospital de Majadahonda y su mantenimiento va a suponer pagar con dinero público a la empresa adjudicataria más de 1.500 millones de euros
  • La Consejería de Sanidad ha gastado más de cinco millones de euros en contratos de consultoría y asistencia a los nuevos hospitales
  • se ha suprimido la convocatoria de plazas de especialistas en Análisis Clínicos, Microbiología, Inmunología y Bioquímica (lo cual equivale a decir que el trabajo de estos profesionales se hará en empresas privadas)

El argumento habitual para privatizar un servicio público es terminar con la ineficiencia de los funcionarios y conseguir mayor flexibilidad para atender necesidades nuevas y más complejas.

Sin embargo, se oculta de manera interesada que las posibles ganancias en eficiencia y flexibilidad pueden ser desbordadas por unos costes mucho mayores: el pago a la empresas privadas por sus servicios.

Siguiendo la lógica capitalista de obtener el máximo beneficio, las empresas intentaran aplicar las tarifas más altas y minimizar los costes.

Las tarifas más altas implicarán un sobrecoste para el sector público (comparado con lo que costaría obtener el producto o servicio con sus propios medios).

Y, por otra parte, la reducción de costes implica con frecuencia la obtención de un producto o servicio final de inferior calidad. Dos ejemplos recientes de Barcelona: las obras del AVE y el hundimiento del tunel del Carmel.